Florencia: - Tengo la sensación de que cada vez que empiezo un romance, se desvanece.Psicoanalista: - ¿Y como es eso?
F: - Por ejemplo el otro día conocí a un hombre en el subte. Estaba en la parada Carlos Pellegrini. Levante la mirada y estaban esos ojos verdes que me miraban. Esos mismos ojos que tampoco me sacaban la mirada de encima. Imaginé un mundo que no era mío, sino de los dos. Salíamos a cenar, caminábamos tomados de la mano. Cada beso una eternidad y cada suspiro mi muerte. Cada vez que hacíamos el amor era un armisticio entre mi energía y su cansancio, mi calma y su nerviosismo, sus caricias y mis rasguños.
Teníamos hijos. Viajábamos. Llegábamos a viejos…
P: ¿Qué ocurrió con ese hombre de ojos verdes?
F: - Dejó de mirarme...
P: - A veces es importante decir lo que sentimos o sentir lo que decimos. El silencio puede dejarnos sin testigos.
F: - Lindas palabras. Gracias.
P: - No fui yo. La que dijo lo que siente fuiste vos.










